CienciaAugust 25, 2026

Un meteorito antiguo conserva huellas magnéticas del nacimiento solar

Polvo de meteorito revela un posible papel del magnetismo en el origen del Sol

Fot. NASA / Pat Rawlings, Wikimedia Commons, Public domain (NASA)

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Un meteorito muy antiguo conserva señales de campos magnéticos del joven sistema solar.

Hace 4.600 millones de años, el sistema solar era una nebulosa de gas y polvo, sin el Sol ni los planetas actuales. Durante sus primeros millones de años, aquella nube se aplanó y se convirtió en un disco protoplanetario. De ese disco surgieron la estrella central y, más tarde, los cuerpos que orbitan a su alrededor.

La gravedad sigue siendo la fuerza clave para explicar esa transformación, porque concentra la materia. Pero nuevas mediciones indican que los campos magnéticos también pudieron intervenir desde una etapa muy temprana. Esta posibilidad ayuda a entender cómo se movía y se organizaba el material antes de que los planetas empezaran a formarse.

La investigación se basa en DOM 08006, un meteorito hallado en 2008 en la Antártida. Su composición es muy primitiva y está menos alterada que la de otros meteoritos afectados por agua, choques o cambios internos. En su interior se conservan diminutos granos minerales de los primeros momentos del sistema solar.

Los científicos analizaron inclusiones ricas en calcio y aluminio, conocidas como CAI. Estos materiales se originaron durante los primeros 200.000 años del sistema solar y están entre los sólidos más antiguos conocidos. Algunos granos contenían minerales magnéticos, incluidos minerales con hierro, capaces de conservar una señal durante miles de millones de años.

Los resultados sugieren que existió un campo de unos 150 a 600 microteslas, entre tres y doce veces más intenso que el de la Tierra actual. Ese campo pudo ayudar a transportar gas hacia el centro del disco, donde se formaba el Sol. El origen del sistema solar parece depender, por tanto, de una combinación de gravedad y magnetismo.

Basado en: Jennifer Chu, MIT News