ViajesMay 24, 2026

Un itinerario ferroviario por la memoria volcánica de Nápoles

Nápoles en tren entre ruinas y volcanes

Fot. Sumit Surai, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

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Dos líneas de tren permiten descubrir villas romanas, mercados antiguos y paisajes volcánicos alrededor de Nápoles.

En torno a Nápoles, el ferrocarril funciona como una guía discreta hacia una antigüedad que no se agota en Pompeya ni en Herculano. La Circumvesuviana, tomada en Porta Nolana, recorre una franja urbana donde la arquitectura revela siglos superpuestos: obra romana, bloques de posguerra y pueblos que viven sobre un terreno marcado por erupciones.

Torre Annunziata ofrece una primera desviación esencial. La Villa Oplontis, asociada a Popea Sabina, segunda esposa de Nerón, conserva frescos, espacios porticados y una intimidad poco común en los grandes yacimientos vecinos. Su silencio permite mirar la casa como parte de una bahía donde vida cotidiana y catástrofe han quedado entrelazadas.

Más adelante, Somma Vesuviana amplía esa lectura. Allí, investigadores de la Universidad de Tokio excavan desde hace décadas la Villa Augustea, vinculada a la muerte de Augusto en el año 14. Que quedara sepultada por la erupción del año 472, y no por la del 79, recuerda que el Vesubio no fue un único episodio, sino una amenaza repetida que también ha conservado aquello que destruyó.

La Cumana desplaza el viaje hacia el oeste, desde Montesanto hasta Pozzuoli, en el corazón de los Campos Flégreos. El olor a azufre, el puerto activo y el Macellum del siglo II resumen una geología inquieta: las columnas perforadas por moluscos registran descensos del suelo bajo el mar. En Baia, las ruinas sumergidas completan una ruta en la que trenes, volcanes y arqueología muestran una ciudad dentro de su pasado.

Basado en: Sophia Seymour, The Guardian