Dos líneas de tren permiten descubrir villas romanas, mercados antiguos y paisajes volcánicos alrededor de Nápoles.
Nápoles es una ciudad muy antigua del sur de Italia. Muchas personas van en tren a Pompeya o a Herculano. Pero cerca de esas paradas hay otros lugares con mucha historia. El viaje empieza en la línea Circumvesuviana, desde Porta Nolana. El tren va lleno y hace ruido, pero pasa por pueblos junto al golfo de Nápoles.
Antes de llegar a Pompeya, se puede bajar en Torre Annunziata. Allí está la Villa Oplontis, una casa romana que quizá perteneció a Popea Sabina, la segunda esposa del emperador Nerón. Sus pinturas de las paredes se conservan muy bien. También hay columnas y patios tranquilos. A menudo hay pocos visitantes.
Otra parada lleva a Somma Vesuviana. Un equipo de la Universidad de Tokio excava allí desde hace años. Busca una gran villa imperial. Algunas personas creen que el emperador Augusto murió en ese lugar en el año 14. La villa no quedó enterrada por la erupción del Vesubio del año 79, sino por otra erupción en el año 472.
Desde el centro de Nápoles también sale la línea Cumana. Va hacia el oeste y llega a Pozzuoli en unos 25 minutos. Allí hay un puerto, humo con olor a azufre y el antiguo Macellum, un mercado romano del siglo II. Sus columnas muestran marcas de moluscos porque una parte de la ciudad estuvo bajo el mar. En la cercana Baia hay ruinas romanas sumergidas. El tren permite ver Nápoles como un viaje por el tiempo.
Basado en: Sophia Seymour, The Guardian
