CienciaAugust 19, 2026

El invierno agranda el hocico de algunas musarañas

Las musarañas que cambian la nariz para pasar el invierno

Fot. A. C. Tatarinov, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

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Un estudio muestra que algunas musarañas reducen parte del cráneo en invierno, pero agrandan el hocico.

Las musarañas de garras largas afrontan inviernos extremos en el nordeste de Asia. En Hokkaido, la nieve y las bajas temperaturas convierten la búsqueda de alimento en una tarea costosa. Estos pequeños mamíferos muestran hasta qué punto un cuerpo puede ajustarse cuando la energía escasea.

El fenómeno de Dehnel, descrito a mediados del siglo XX, consiste en una reducción temporal del tamaño corporal y de la masa de algunos órganos durante el invierno. En las musarañas, también se encoge la caja craneal que rodea el cerebro. La ventaja probable es gastar menos energía en una estación en la que hay menos comida disponible.

Un estudio reciente añade un matiz importante a ese patrón. Un equipo analizó 136 cráneos de musarañas de garras largas procedentes de colecciones de museo. Los animales habían sido recogidos en Hokkaido entre 1948 y 1988. A partir de fotografías y mediciones digitales, compararon varios puntos del cráneo con la estación en la que se capturó cada ejemplar.

Los datos confirmaron que la zona del cerebro disminuía en invierno, pero revelaron lo contrario en el hocico. Durante los meses fríos, esta parte era un 7% más alta y un 6% más ancha. Al llegar la primavera, el hocico recuperaba un tamaño menor. El cráneo, por tanto, no sigue una simple reducción uniforme, sino una remodelación más compleja.

Los investigadores plantean varias ventajas posibles. Una cavidad nasal más amplia podría alojar más vasos sanguíneos y calentar el aire helado antes de que alcance tejidos sensibles. También podría aumentar la superficie interna de la nariz y mejorar la detección de olores bajo la nieve. Para comprobar estas ideas, harán falta estudios con animales vivos.

Basado en: Jake Buehler, Science News