Mustafa Suleyman defiende que la IA cambiará tareas, pero no eliminará de golpe todos los empleos.
Microsoft AI, dirigida por Mustafa Suleyman, está ajustando su estrategia para crear modelos propios de primer nivel. La empresa no rompe con OpenAI: la colaboración continuará durante años y sus modelos siguen siendo importantes para muchos productos. Sin embargo, el marco acordado en octubre permite a Microsoft perseguir la superinteligencia por su cuenta, además de licenciar tecnología de OpenAI.
Suleyman presenta este movimiento como una cuestión de autonomía a largo plazo. Microsoft quiere controlar más partes de la cadena: chips, centros de datos, entrenamiento y productos. En Build, la compañía presentó nuevos modelos y destacó mejoras con sus chips Maia. La idea de fondo es clara: una empresa del tamaño de Microsoft no quiere depender siempre de la propiedad intelectual de un tercero.
La conversación también aborda el impacto laboral. Suleyman matiza unas declaraciones anteriores sobre la automatización de tareas de oficina en un plazo de 12 a 18 meses. Según él, automatizar tareas no significa eliminar puestos enteros. La IA puede redactar correos, resumir reuniones o crear borradores, pero los trabajos incluyen contexto, juicio, responsabilidad y decisiones que todavía recaen en personas.
Suleyman reconoce, aun así, que la automatización crecerá y que el debate será difícil. Por eso insiste en que la tecnología debe demostrar beneficios claros. En sanidad, cita una alianza con Mayo Clinic para entrenar modelos médicos. También rechaza atribuir conciencia a los sistemas de IA: considera peligroso tratarlos como seres con derechos o sufrimiento, y defiende que sigan siendo herramientas con fines humanos.
Basado en: Nilay Patel, The Verge
