La nueva competición de Las Vegas permite sustancias prohibidas y ofrece grandes premios.
Los Enhanced Games debutan en Las Vegas como una provocación al consenso antidopaje. La premisa es simple: permitir sustancias que los circuitos olímpicos prohíben, entre ellas esteroides anabolizantes, testosterona y hormona del crecimiento, bajo la promesa de controles médicos y nuevos límites físicos.
La cita reúne a 42 atletas de natación, atletismo y halterofilia, con varios olímpicos. Andriy Govorov, ucraniano y plusmarquista mundial de 50 metros mariposa, simboliza el dilema. A los 34 años admite que el tratamiento le generó ansiedad, pero la compensación económica ofrece una estabilidad que antes no tenía. Si mejora su registro, puede recibir 500.000 dólares, aparte de su contrato.
La lista incluye nombres de primer nivel, como Ben Proud, plata británica en 50 metros libre en París 2024, y Fred Kerley, campeón mundial de 100 metros en 2022 y bronce olímpico. Proud podría alcanzar otros 2,5 millones de dólares si gana sus pruebas y rebaja récords, una cifra excepcional en disciplinas con ingresos modestos.
La Agencia Mundial Antidopaje considera el proyecto peligroso e irresponsable y recuerda riesgos asociados a estas sustancias: hipertensión, infartos, coágulos, infertilidad y alteraciones psicológicas. Christian Angermayer, cofundador, replica desde la autonomía corporal y la supervisión médica. También reconoce el potencial comercial de la mejora física. La competición no solo pone a prueba cronómetros, sino la relación entre espectáculo, salud, mercado y legitimidad.
Basado en: Sean Ingle, The Guardian
