La nueva competición de Las Vegas permite sustancias prohibidas y ofrece grandes premios.
Los Enhanced Games llegan a Las Vegas con una propuesta que desafía el sistema antidopaje tradicional. La competición permite sustancias vetadas en el deporte de élite, como esteroides anabolizantes, testosterona y hormona del crecimiento. Sus impulsores hablan de avance humano y vigilancia médica; sus críticos ven un incentivo para asumir riesgos difíciles de medir.
El programa reúne a 42 participantes en natación, atletismo y halterofilia. Casi la mitad tienen experiencia olímpica. Andriy Govorov, nadador ucraniano y récord mundial de 50 metros mariposa, explica que se sintió inquieto al empezar el tratamiento. A cambio, puede ganar cerca de un millón de dólares, incluidos 500.000 si supera su marca.
El atractivo económico rodea a figuras como Ben Proud, plata británica en 50 metros libre en París 2024, y Fred Kerley, campeón mundial de 100 metros en 2022 y bronce olímpico. Proud, que había dependido de ayudas públicas para preparar los Juegos, recibe ahora un salario elevado y podría añadir 2,5 millones de dólares si gana sus pruebas y bate los récords.
La Agencia Mundial Antidopaje rechaza la iniciativa y advierte de efectos como hipertensión, infartos, coágulos, infertilidad, ansiedad o depresión. Christian Angermayer, cofundador del proyecto, defiende la autonomía corporal y la supervisión médica. Además, ve en los productos de mejora física y antienvejecimiento un gran mercado. El caso no trata solo de marcas, sino también de negocio, regulación y confianza pública.
Basado en: Sean Ingle, The Guardian
