El nuevo liderazgo iraní apuesta por la unidad interna, la presión militar y pocas concesiones ante Estados Unidos e Israel.
Seis meses después del inicio de la guerra, el nuevo poder iraní se ha organizado alrededor de militares veteranos y clérigos muy cercanos al sistema. Su mensaje es claro: Irán puede resistir una larga confrontación con Estados Unidos e Israel. A la vez, quiere impedir nuevas protestas internas.
Mojtaba Khamenei es ahora el líder supremo. Su padre, Ali Khamenei, murió en los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, junto con otros altos cargos. El nuevo líder, de 56 años, no ha aparecido en público desde aquellos ataques. Se cree que pudo resultar herido, aunque su ausencia también refleja el fuerte control de seguridad que le rodea.
En agosto, Khamenei confirmó varios nombramientos importantes. Mohsen Rezaei, antiguo jefe de la Guardia Revolucionaria, dirige el Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Ahmad Vahidi fue confirmado al frente de la Guardia. Hossein Taeb, clérigo y antiguo responsable de inteligencia, pasa a dirigir el Basij.
El Basij es una fuerza de voluntarios con presencia en muchos espacios de la vida pública iraní. En el pasado participó en la represión de protestas, incluidas las de 2009 y las más recientes de enero. Por eso, su nuevo liderazgo se interpreta como una señal ante el descontento económico. Muchas familias tienen más dificultades para comprar bienes básicos.
Aun así, dentro del poder hay diferencias. El presidente Masoud Pezeshkian pide una solución negociada porque la economía sufre. Los sectores más duros aceptan hablar solo si Estados Unidos cambia su postura, mientras amenazan con escalar la respuesta si continúan las sanciones.
Basado en: Lee Keath and David Rising, Associated Press
