Varias pesquisas anticorrupción en Ucrania afectan a personas próximas al presidente.
Las investigaciones anticorrupción en Ucrania han entrado en una fase incómoda para Volodímir Zelenskyy. El presidente no ha sido acusado, pero varios antiguos colaboradores, altos cargos y personas de confianza aparecen en distintos expedientes, lo que erosiona su posición política.
La presión aumentó con la destitución de Iryna Mudra, responsable adjunta de la oficina presidencial. Los investigadores atribuyen a una supuesta organización criminal una operación para blanquear unos tres millones de euros. Ese dinero habría servido para pagar la fianza de un sospechoso anterior.
El hilo conduce a la operación Midas, centrada en presuntas prácticas corruptas en Energoatom, la empresa nuclear estatal. Según las agencias anticorrupción, una red sin cargos formales influía en contratos y exigía comisiones para liberar pagos. El dinero lavado rondaría los 85 millones de euros.
El problema para la presidencia no es solo judicial. Entre los nombres señalados figuran Andriy Yermak, exjefe de la oficina presidencial, y Timur Mindich, viejo amigo y exsocio empresarial de Zelenskyy. Algunos implicados rechazan las acusaciones, mientras otros están fuera de Ucrania.
La sucesión de casos llega cuando Kiev intenta avanzar hacia la Unión Europea. Bruselas vincula el progreso al Estado de derecho, la independencia judicial, la contratación pública y el control financiero. Por eso, la credibilidad anticorrupción es estratégica.
Zelenskyy llegó al poder en 2019 prometiendo romper con las redes corruptas de la política ucraniana. Aunque su responsabilidad penal no esté planteada, la cercanía de las investigaciones a su círculo reduce margen político y alimenta dudas sobre el cambio prometido.
Basado en: Sasha Vakulina, Euronews
