Varias pesquisas anticorrupción en Ucrania afectan a personas próximas al presidente.
Las agencias anticorrupción ucranianas investigan a personas vinculadas al entorno de Volodímir Zelenskyy. El presidente no ha sido señalado como sospechoso, pero la acumulación de casos contra antiguos colaboradores se ha convertido en una carga política evidente.
El episodio más reciente fue la destitución de Iryna Mudra, responsable adjunta de la oficina presidencial. La Oficina Nacional Anticorrupción sostiene que una presunta organización criminal ayudó a blanquear unos tres millones de euros. Ese dinero se habría usado como fianza para un acusado en otro caso.
La causa nace de la operación Midas, centrada en Energoatom, la empresa nuclear estatal. Los investigadores afirman que una red externa influía en contratos y exigía comisiones de entre el 10% y el 15% a proveedores para desbloquear pagos. El esquema habría movido unos 85 millones de euros.
La lista incluye a antiguos miembros de la administración y a personas próximas al presidente. Andriy Yermak, exjefe de la oficina presidencial, está implicado en otro caso de presunto blanqueo y niega las acusaciones. Timur Mindich, viejo amigo y exsocio de Zelenskyy, también aparece en varias pesquisas.
El impacto va más allá de los tribunales. Ucrania negocia su adhesión a la Unión Europea, donde pesan el Estado de derecho, la justicia, la contratación pública y el control financiero. La independencia anticorrupción puede influir en el ritmo del proceso.
Para Zelenskyy, elegido en 2019 con la promesa de combatir la corrupción, el riesgo es político y simbólico. Aunque no haya acusaciones contra él, cada nuevo caso alrededor de su equipo refuerza las dudas sobre su capacidad para limpiar las estructuras de poder.
Basado en: Sasha Vakulina, Euronews
