Los grandes incendios del verano reabren el debate político sobre la respuesta climática en Europa.
Los incendios de este verano están poniendo a prueba a Europa. En el suroeste de Francia, los bomberos se han encontrado con una tormenta creada por el propio fuego. Esta nube, llamada pirocumulonimbo, puede generar vientos imprevisibles y hacer que las llamas cambien de dirección. Francia ya ha vivido tres olas de calor y se prepara para una cuarta.
La situación se nota sobre todo en la vida de las personas. En la Gironda, unas 220.000 personas han sido evacuadas. La superficie quemada en Francia ya supera con claridad la de todo 2025. En España, los incendios han afectado a más de 170.000 hectáreas, frente a 29.000 el año pasado. Más de 100.000 personas han tenido que dejar sus casas por seguridad. Son cifras grandes, pero detrás de ellas hay pueblos, trabajos y rutinas interrumpidas.
El calentamiento global ayuda a explicar por qué estos incendios son más intensos, extensos y largos. Los científicos lo llevan advirtiendo desde hace tiempo. Pedro Sánchez ha relacionado la crisis con la emergencia climática y ha defendido que la Unión Europea acelere su transición verde. Adaptarse al nuevo clima ya no parece una tarea futura, sino una necesidad inmediata.
Sin embargo, las decisiones políticas avanzan con dudas. Francia ha buscado ahorrar dinero recortando un fondo verde para las autoridades locales. En Bruselas también se han planteado cambios que podrían suavizar el sistema europeo de comercio de emisiones para la industria pesada. El debate enfrenta costes económicos visibles ahora y riesgos climáticos que ya están llegando al territorio.
Basado en: Editorial, The Guardian
