El aeropuerto canadiense de Gander une la memoria del 11-S con una larga historia de aviación y solidaridad.
Gander es una pequeña ciudad de Terranova, en Canadá. El 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos cerró su espacio aéreo por los ataques terroristas. Muchos aviones tuvieron que cambiar de ruta. En Gander aterrizaron 38, con casi 7.000 pasajeros y trabajadores. La ciudad tenía solo unos 10.000 habitantes.
Durante cinco días, los vecinos cuidaron de los viajeros. Prepararon comida y buscaron camas en casas, colegios e iglesias. Muchas personas tenían miedo y querían regresar a su hogar. La gente de Gander les dio ayuda y compañía. Años después, esta historia inspiró el musical «Come From Away».
El aeropuerto ya era importante mucho antes. El primer avión aterrizó allí en 1938, sobre una pista cubierta de nieve. Gander estaba bien situado entre Norteamérica y Europa. Por eso, los aviones paraban para cargar combustible o hacer reparaciones. En 1940 era el aeropuerto más grande del mundo. También ayudó a los aviones aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1959 abrió una terminal moderna, con muebles elegantes y obras de arte. Por sus salas pasaron viajeros de muchos países y algunas personas famosas. Con el tiempo, los aviones pudieron volar más lejos sin parar. Entonces, Gander recibió menos vuelos.
La antigua terminal se conservó y, en 2022, abrió de nuevo como museo. Todavía tiene su suelo de colores, sus relojes y un gran mural. El aeropuerto da muchos empleos y forma parte de la vida de la ciudad. Es un lugar unido a la historia de la aviación y al recuerdo de una gran ayuda.
Basado en: Nicola Chilton, Condé Nast Traveler
