Un viaje desde Adelaida descubre montañas antiguas, fauna singular y cielos limpios en el outback australiano.
Las Flinders Ranges están a unas cinco horas en coche al norte de Adelaida, en Australia. La carretera es larga y en algunos lugares hay poca cobertura de móvil. Incluso puede llover en el outback. Aun así, el viaje ofrece paisajes preciosos. En primavera se ven flores amarillas, campos verdes y muchas ovejas. Con un poco de suerte, también aparece un emú salvaje junto al camino.
No es necesario hacer todo el trayecto de una vez. En Clare Valley se puede probar vino y en Melrose hay bonitas vistas del monte Remarkable. Más adelante está Quorn. Allí venden una tarta de quandong, una fruta australiana. Estas paradas permiten descansar y hacen el viaje más entretenido.
La cordillera tiene 430 kilómetros de longitud y sus montañas son muy antiguas. El pueblo adnyamathanha vive unido a esta tierra desde hace decenas de miles de años. En la región hay historias sagradas, arte en las rocas y fósiles de unos 550 millones de años. También llaman la atención las gargantas rojas y las noches llenas de estrellas.
Una antigua granja de ovejas es ahora una reserva natural privada. Desde allí salen rutas guiadas en todoterreno. En la zona vive el ualabí de las rocas de patas amarillas, una especie en peligro. Antes de la visita hubo inundaciones y muchos senderos estaban cerrados. Por eso quedaron varios planes para otro viaje: subir al pico St Mary, conocer los fósiles de Nilpena y dormir bajo el cielo oscuro de Arkaroola. Dos noches no bastan para descubrir toda la región.
Basado en: Melissa Woodley, Time Out Australia
