El final del Gran Premio de Gran Bretaña dejó dudas sobre cómo debe terminar una carrera de Fórmula 1.
El Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone dejó una victoria legal, pero poco satisfactoria. Charles Leclerc ganó después de que un accidente tardío de Max Verstappen obligara a sacar el coche de seguridad. En las cuatro últimas vueltas, los pilotos rodaron sin poder adelantar y la bandera a cuadros llegó sin el duelo que muchos esperaban.
La decepción fue mayor por un fallo del sistema, que indicó que el coche de seguridad iba a retirarse. Esa señal hizo imaginar una última vuelta real, con George Russell defendiendo la segunda plaza y Lewis Hamilton atacando con neumáticos más frescos. Pero el procedimiento no se completó a tiempo. El público, que había llenado Silverstone durante todo el fin de semana, se quedó sin ese desenlace.
El episodio volvió a mostrar la tensión entre espectáculo y reglamento. Tras la polémica de Abu Dabi 2021, cuando la dirección de carrera no aplicó bien las normas y la FIA reconoció un error humano, la Fórmula 1 se ha vuelto más estricta. En Silverstone se siguió la regla: los coches doblados que recuperan la vuelta necesitan completar el proceso antes de que la carrera pueda relanzarse.
Ahora se discuten posibles cambios. Una opción sería que los doblados pasaran directamente detrás de los pilotos de la vuelta líder, para ahorrar tiempo. Otra sería sacar bandera roja en los últimos compases y preparar una salida final. Pero esas soluciones también pueden parecer artificiales. La F1 debe decidir cómo proteger la justicia deportiva sin dejar a los aficionados con un cierre apagado.
Basado en: Giles Richards, The Guardian
