La ruta del Everest en Nepal busca aliviar la presión del turismo con viajes más lentos y responsables.
La caminata al campamento base del Everest es uno de los grandes viajes de montaña. En Nepal, la ruta atraviesa Khumbu y suele empezar desde Katmandú o Ramechhap con un vuelo a Lukla, antes de avanzar hacia Sagarmatha, el nombre nepalí del Everest.
Entre mediados de julio de 2024 y mediados de julio de 2025 casi 59.000 personas hicieron el recorrido, frente a unas 34.500 de hace una década. Alrededor del 80% llegó en marzo, abril, septiembre y octubre. En esos meses, los senderos estrechos, las casas de té y la gestión de residuos soportan mucha presión.
Cambiar el calendario ayuda. Diciembre, enero, febrero y mayo suelen tener menos visitantes y más habitaciones libres. Aun así, hay que viajar con margen: en octubre y noviembre de 2025 las lluvias fueron casi un 300% superiores a lo normal y Lukla acumuló cancelaciones.
El viaje lento aporta otra respuesta. La ruta histórica desde Jiri hasta Lukla añade cerca de una semana al itinerario habitual de doce días y permite conocer pueblos con menos tráfico. Quien siga el camino clásico puede visitar Phortse o Thame, o elegir alternativas como Three Passes, Gokyo y Pikey Peak.
La sostenibilidad no acaba en el itinerario. Elegir alojamientos con energía renovable, pedir platos regionales y limitar duchas calientes si usan gas reduce consumo. También es clave exigir salario justo, seguro, comida, cama y equipo para guías y porteadores. Carry Me Back retira un kilo de residuos reciclables hasta Lukla.
Basado en: Bibek Bhandari, Lonely Planet
