Un estudiante herido en Nashville acusa a una empresa de vender una seguridad que no funcionó como prometía.
Un superviviente del tiroteo ocurrido en Antioch High School, en Nashville, ha llevado a los tribunales a Omnilert, fabricante de un sistema de detección de armas basado en inteligencia artificial. Antonyous Henin tenía 17 años cuando fue herido en la cafetería del instituto, el 22 de enero de 2025. En el ataque murió Josselin Corea Escalante, de 16 años, y el agresor, Solomon Henderson, también de 17, se quitó la vida después.
El centro contaba con un sistema que analizaba las imágenes de las cámaras de seguridad para identificar armas visibles. La demanda afirma que el programa estaba operativo, pero no reconoció la pistola antes de los disparos. Sí generó alertas más tarde, cuando los agentes entraron armados. Ese contraste señala una dependencia clara de lo que captan las cámaras.
Henin acusa a Omnilert de exagerar la capacidad preventiva del producto y de no explicar con suficiente claridad sus límites técnicos. La denuncia cita la colocación de las cámaras, la distancia, los ángulos, la iluminación y la visibilidad real del arma. También incluye a System Integrations, encargada de la instalación y el mantenimiento.
El caso puede influir en el debate sobre la compra de sistemas de IA para escuelas. Estas tecnologías prometen rapidez, pero su utilidad depende de condiciones muy concretas. La demanda reclama compensaciones y más responsabilidad cuando se venden herramientas de seguridad como si pudieran evitar una tragedia.
Basado en: Cyrus Farivar, Ars Technica
