Las decisiones económicas, militares y diplomáticas de Washington han reforzado la posición relativa de Pekín.
En los primeros 19 meses del segundo mandato de Donald Trump, China ha mejorado su posición frente a Estados Unidos. La guerra contra Irán es la crisis más visible. Sin embargo, la relación con China puede crear problemas durante más tiempo. Pekín ha resistido la guerra comercial y ahora tiene más influencia.
Los aranceles de Trump no han reducido mucho el déficit comercial del país. Algunos productos chinos llegan a Estados Unidos a través de otros países, como Vietnam o México. Además, las fábricas estadounidenses aún necesitan materiales de China. Pekín controla productos importantes, como las tierras raras y los imanes. También compra mucha soja a Estados Unidos. Estas relaciones obligaron a los dos gobiernos a aceptar una tregua comercial frágil.
Estados Unidos todavía está por delante en inteligencia artificial, pero China se acerca. Sus modelos son más baratos y sus fábricas producen muchos robots. El país también tiene una posición muy fuerte en baterías, paneles solares y coches eléctricos. A la vez, las medidas contra universidades, científicos e inmigrantes hacen más difícil atraer talento a Estados Unidos.
La guerra contra Irán ha llevado barcos y armas estadounidenses lejos de Asia. Mientras tanto, China aumenta la presión militar cerca de Taiwán. Estados Unidos conserva el ejército más poderoso del mundo, pero debe actuar en muchos lugares. Los recortes en ayuda internacional y los conflictos con países aliados también dañan su imagen. China tiene problemas internos y no inspira confianza a todo el mundo. Aun así, gana espacio cuando Washington se retira o cambia de rumbo.
Basado en: Nicholas Bequelin y Yaqiu Wang, Foreign Policy
