La empresa Cerebras estuvo cerca de fracasar antes de convertirse en una firma valorada en miles de millones.
Cerebras Systems es una empresa de Estados Unidos que hace chips para inteligencia artificial. En 2026 ya vende sus productos a clientes grandes, como OpenAI y AWS. También salió a bolsa y su valor llegó a unos 60.000 millones de dólares.
Pero la historia no fue fácil. En 2019 la empresa tenía solo tres años. Su jefe, Andrew Feldman, contó a TechCrunch que gastaban unos 8 millones de dólares cada mes. Ya habían usado casi 200 millones para resolver un problema técnico muy difícil.
La idea de Cerebras era hacer un chip enorme. Normalmente, las empresas cortan una lámina de silicio en muchos chips pequeños. Cerebras quería usar una lámina completa como un solo chip. Así, pensaban que la IA podía trabajar más rápido.
El problema estaba en el embalaje técnico del chip. Había que unirlo a una placa, darle mucha energía, enfriarlo y mover los datos. Sus chips eran mucho más grandes y usaban mucha más electricidad que otros.
No había piezas preparadas ni socios que supieran hacerlo. El equipo rompió muchos chips mientras probaba soluciones. Al final, en julio de 2019, el chip funcionó dentro de un ordenador. Para la empresa fue un momento decisivo.
Hoy OpenAI no compró Cerebras, pero sí es cliente y socio. También le prestó 1.000 millones de dólares con condiciones sobre acciones. La empresa dice que algunas restricciones de venta son temporales.
Basado en: Julie Bort, TechCrunch
