La estrella de Indiana Fever brilló en Chicago tras conocer a Barack Obama y participar en varios actos con aficionados.
Caitlin Clark vivió en Chicago un fin de semana All-Star que resumió su nuevo lugar en la WNBA: estrella deportiva, reclamo comercial y figura capaz de atraer atención en cada acto. La agenda empezó el viernes en el Obama Presidential Center, donde conoció a Barack Obama durante un entrenamiento. Para una jugadora habituada a posar con aficionados, tuvo algo de cambio de papeles pedir ella misma una fotografía.
La dimensión competitiva tampoco era menor. Clark disputaba su primer All-Star Game tradicional, después de perderse por lesión la cita de 2025 en Indianápolis. Su llegada a la liga en 2024 ya había generado una atención excepcional, reforzada por el debate sobre si debía formar parte de la selección olímpica estadounidense en París. Ese contexto dio más valor a su presencia en Chicago.
Antes del partido, la jugadora de Indiana Fever encadenó compromisos con Nike, State Farm y Wilson. Cientos de seguidores esperaron para verla de cerca, muchos con su dorsal 22. Clark participó en actividades para aficionados, visitó un torneo femenino relacionado con su antiguo equipo juvenil y presentó una línea de balones. La escena mostraba hasta qué punto su figura va más allá de la pista.
Cuando llegó el momento de jugar, respondió sin demora. Ante 19.783 espectadores en el United Center, récord del All-Star de la WNBA, anotó los ocho primeros puntos de Team Spoon con un robo, una entrada y triples de larga distancia. La liga había eliminado el tiro de cuatro puntos usado el año anterior, pero eso no apagó su influencia. Team Spoon ganó 129-122 a Team Coop, y Clark cerró unos días de disfrute antes de volver con Indiana Fever en Seattle.
Basado en: Doug Feinberg, AP News
