Un hallazgo en cuevas de España y Portugal abre nuevas posibilidades para estudiar el arte prehistórico.
Por primera vez, un equipo científico ha recuperado ADN humano antiguo de paredes de cuevas. La investigación se hizo en varios lugares de España y Portugal conocidos por sus pinturas prehistóricas. Los investigadores no miraron solo los dibujos: también tomaron muestras de roca cercana, donde no había imágenes.
El ADN puede quedar en una superficie cuando alguien la toca, estornuda cerca o deja restos muy pequeños. Con el paso de los siglos, esas moléculas se dañan y son difíciles de reconocer. En este caso, el equipo calcula que el ADN tiene al menos 2.000 años. Algunas pistas, sin embargo, apuntan a una antigüedad mucho mayor.
En total se tomaron más de 100 muestras en 11 cuevas. Solo cinco dieron resultado positivo. Una de ellas venía de una pintura en la cueva portuguesa de Escoural. Las otras estaban en paredes sin pintura de Escoural y de Covarón, en España. El número es pequeño, pero muestra que la roca puede conservar rastros humanos.
No siempre está claro cómo llegó ese ADN a la pared. En algunas muestras aparecía mezclado con ADN de animales, así que pudo viajar con agua o por contacto con fauna. En dos muestras de Escoural no había ADN animal. Por eso, los investigadores piensan que una persona antigua pudo tocar o acercarse directamente a esa pared.
El descubrimiento no permite afirmar que ese ADN sea de los artistas. Alguien pudo dejarlo cuando las pinturas ya existían. Para relacionarlo con el arte haría falta encontrar ADN dentro del pigmento o con la misma edad que la imagen. Aun así, el método puede ayudar en el futuro a estudiar quiénes entraban en las cuevas y cómo se movían.
Basado en: Libby Riddle, Science News
