Walter Thompson-Hernández convierte sus recuerdos y un suceso real junto al aeropuerto de Los Ángeles en una historia de esperanza familiar.
En «If I Go Will They Miss Me», una familia de Watts intenta reparar sus vínculos bajo el tráfico aéreo de Los Ángeles. Lil Ant siente una admiración casi sagrada por su padre, Big Ant, aunque este se mantiene distante. El niño lo compara con Poseidón y Odiseo y lo transforma en una figura extraordinaria. Tras esa mirada llena de fantasía aparece una realidad dolorosa: el padre no sabe expresar el afecto que su hijo espera.
El conflicto nace de la infancia del director, Walter Thompson-Hernández. Como apenas conocía a su padre, creó una mitología personal para explicar quién era y sentirlo más cerca. Más adelante comprendió que otros niños de su barrio hacían algo semejante con sus padres ausentes. La película convierte ese recuerdo íntimo en una reflexión sobre la necesidad de amor y reconocimiento.
El proyecto recibió además el impulso de un episodio real de 2020. Un avión averiado arrojó unos 57.000 litros de combustible sobre Cudahy y varios barrios próximos a LAX. La sustancia alcanzó una escuela y provocó irritaciones en la piel y los pulmones de alumnos y docentes. En 2025, la aerolínea aceptó pagar 79 millones de dólares para resolver la demanda de unos profesores.
Danielle Brooks interpreta a Lozita, la madre de Lil Ant. En una escena central, ella pide perdón al niño por no haberlo protegido durante una situación tensa con su padre. La disculpa representa la posibilidad de romper una herencia de dolor y crear relaciones más saludables. Los aviones adquieren así un doble sentido: llevan consigo una amenaza, pero también abren un espacio para imaginar otra vida.
Basado en: Leslie Ambriz, Associated Press
