Bruselas cuestiona la regularización de migrantes en España después de la llegada masiva a Ceuta.
La crisis de Ceuta ha vuelto a exponer las fracturas europeas en materia migratoria. Magnus Brunner, comisario europeo de Migración, criticó el plan de España para regularizar a personas migrantes en situación irregular y afirmó que esa política no transmite una buena señal al conjunto de la UE. Matizó, no obstante, que Bruselas no dispone de indicios suficientes para vincular directamente esa iniciativa con la llegada masiva a la ciudad autónoma.
En apenas unos días, unas 72.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos. Según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, unas 70.000 ya habían abandonado el territorio. El Gobierno español comunicó al menos 75 muertes durante los intentos de llegada, aunque las autoridades ceutíes situaron la cifra en 88 y añadieron más fallecidos en el lado marroquí. La dureza de esos datos explica que la cuestión llegara de inmediato a la agenda europea.
Los ministros de Interior de la UE se reunieron de urgencia por videoconferencia para evaluar la respuesta y contener la tensión. Madrid defendió que actuó de forma inmediata y eficaz, y Brunner sostuvo que la situación estaba controlada: no hubo desplazamientos a la península y Schengen no resultó afectado. Italia, sin embargo, reintrodujo controles temporales con España.
El plan español, dirigido a regularizar a unas 500.000 personas migrantes y solicitantes de asilo, ha recibido casi 1,2 millones de solicitudes y preocupa a varios gobiernos. Una carta apoyada por 22 Estados lo presentó como posible incentivo para la migración irregular. Bruselas propone reforzar fronteras exteriores, perseguir redes de tráfico, mejorar alertas y aplicar el nuevo pacto europeo de migración.
Basado en: Jennifer Rankin, The Guardian
