Varias encuestas muestran malestar en Estados Unidos por los precios y la agenda política de Trump.
La segunda presidencia de Donald Trump afronta un foco de vulnerabilidad en el terreno que durante años le sirvió de argumento electoral: la economía. Una encuesta de Morris Predictive Insights indica que el 68% de los estadounidenses cree que su Administración prioriza las deportaciones masivas por encima de la asequibilidad, justo cuando los hogares notan más el encarecimiento de la energía, la compra y la sanidad.
El malestar se apoya en cifras concretas. La gasolina se situó en una media nacional de 4,55 dólares por galón, 1,35 dólares más que el año anterior, y la inflación alcanzó el 3,8% en abril. Gallup detectó la confianza económica más baja en cuatro años: casi la mitad ve la situación como mala, otro tercio la considera regular y solo un 16% la califica de buena o excelente.
La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal añade otra capa política. Elegido por Trump para sustituir a Jerome Powell, Warsh asume el cargo bajo presión para reducir los tipos de interés, aunque el banco central debe preservar su independencia. Los ataques previos de Trump a la institución alimentan las dudas de la oposición.
El desgaste ya aparece dentro de la base republicana. Un 36% de los votantes de Trump cree que la Administración se equivoca en sus prioridades, y un 16% de quienes le apoyaron en 2024 afirma que no piensa votar republicano en noviembre. Para la mayoría de ese grupo, el motivo principal es el deterioro económico y el coste de la vida.
Basado en: David Smith, Robert Tait, Maham Javaid and Gaya Gupta, The Guardian
