La Casa Blanca quiere advertir a los visitantes de que algunas exposiciones históricas son inexactas.
Donald Trump ha dado una orden a su Gobierno. Quiere poner carteles delante del Museo Nacional de Historia Estadounidense, en Washington. Ese museo forma parte del Smithsonian, una institución cultural muy importante en Estados Unidos.
Los carteles deben decir a los visitantes que algunas exposiciones no son correctas, según la Casa Blanca. La orden llegó después de un informe publicado el 4 de julio. Ese informe critica al Smithsonian y dice que el museo no cuenta la historia del país de una forma positiva y unida.
Para Trump, la historia de Estados Unidos debe mostrarse con más orgullo. Pero el presidente no puede cambiar fácilmente los textos que hay dentro del museo. Tampoco puede cambiar rápido a sus responsables.
Por eso, la orden habla de las aceras de fuera del edificio. Esas aceras dependen del Servicio de Parques Nacionales. También pide una exposición temporal para corregir datos que Trump considera inexactos. Así, el mensaje estaría junto al museo, pero no dentro de sus salas principales.
El Smithsonian no quiso comentar la orden. Esta semana, la directora del museo, Anthea M. Hartig, defendió el trabajo de la institución ante el Congreso. Dijo que el informe de la Casa Blanca no describe bien todo lo que hace el museo. El debate es sencillo de entender, aunque sea político: trata sobre quién decide cómo se cuenta la historia de un país.
Basado en: Jonathan J. Cooper, The Associated Press
