La Traversée Cévenole propone recorrer las Cévennes en bicicleta y completar el circuito en tren.
La Traversée Cévenole permite conocer una zona tranquila del sur de Francia a ritmo de bicicleta. El recorrido combina unos 100 kilómetros de pedaleo con un tramo final de unos 34 kilómetros en tren. Normalmente se completa en dos o tres días.
La ruta atraviesa las Cévennes, un paisaje de montañas, gargantas, bosques y pueblos de piedra. No es un viaje para ir rápido. Su interés está en avanzar despacio y ver cómo cambia el terreno.
El circuito oficial sale de La Bastide-Puylaurent y pasa por Montselgues, Les Vans y Génolhac. Desde Génolhac, un tren regional permite volver hacia el inicio. También es posible empezar en otro punto de la ruta, según el viaje que se quiera hacer.
Hay conexiones útiles desde Nîmes y Clermont-Ferrand. Quien suba al tren con bicicleta debe reservar plaza y pagar un suplemento.
Una gran parte del camino cruza el Parque Nacional de las Cévennes, reconocido por la UNESCO. La zona es reserva de la biosfera, patrimonio mundial y también cuenta con una gran reserva de cielo oscuro. Por eso el viaje se siente muy rural.
La dificultad va de media a alta. Las subidas pueden ser duras, así que las bicicletas eléctricas ayudan mucho. Una aplicación turística facilita la orientación.
Al final de cada etapa hay gîtes, campings y pequeñas posadas, pero es mejor reservar. Para comer, aparecen tiendas de pueblo, bistrós y granjas con platos locales sencillos y abundantes.
Basado en: Erin Henk, AFAR
