CulturaAugust 13, 2026

Una ópera sobre opioides busca emocionar y provocar debate

Una nueva ópera lleva la crisis de los opioides a Edimburgo

Fot. ExpressingYourself, Wikimedia Commons, Public domain

B2

The Galloping Cure mezcla humor, tragedia y crítica social en su estreno mundial.

"The Galloping Cure", de Missy Mazzoli y Royce Vavrek, tendrá su estreno mundial en el Festival Theatre de Edimburgo entre el 9 y el 12 de agosto de 2026, dentro del Festival Internacional de Edimburgo. La obra parte de la crisis de los opioides, pero no se presenta como una denuncia simple. Quiere transformar una tragedia social reciente en una experiencia escénica con música, humor, espectáculo y conflicto moral.

El proyecto nació del deseo de Mazzoli de recordar a amigos muertos por la adicción. El equipo tomó "Un médico rural", de Kafka, como estímulo inicial y encargó a Karen Russell una nueva premisa. De ahí surgió una ciudad industrial venida a menos, donde un vendedor de feria llamado Lucky Mack fascina a la población con una atracción que promete libertad y euforia.

Una vez iniciado el galope, los vecinos descubren que no pueden bajarse. La metáfora es directa, pero funciona porque aparece unida a personajes concretos, no solo a una idea general sobre las drogas.

La producción trabaja con imágenes llamativas: caballos en movimiento, ambiente de feria, ovejas que cantan y escenas que mezclan lo grotesco con lo conmovedor. Mazzoli sostiene que la ópera nueva necesita recuperar su dimensión dramática, con melodías, personajes y situaciones capaces de atrapar a públicos amplios. La música no acompaña la acción desde fuera: empuja la historia.

Los ensayos también han complicado el centro moral de la obra. Lucky Mack recuerda a figuras asociadas a la venta agresiva de analgésicos, pero recibe dudas y gestos humanos. Frente a él hay una doctora rural y pacientes que sufren de verdad, como Iwona Kowalski, una mujer mayor con dolor crónico. Esa tensión evita una división cómoda entre culpables e inocentes.

Basado en: Tom Morris, The Guardian