Dos adultas recorren Normandía en bicicleta eléctrica con sus hijos pequeños.
Unas vacaciones familiares en bicicleta por Normandía pueden parecer arriesgadas cuando los pasajeros tienen tres años. Sin embargo, dos hermanas recorren con sus hijos unos 130 kilómetros por Orne, desde Rémalard-en-Perche hasta Domfront. Lo hacen en cinco días, con bicis eléctricas, campings y muchas paradas.
El itinerario sigue sobre todo la Véloscénic, una ruta de unos 450 kilómetros que une París con el Mont-Saint-Michel. En Orne, buena parte del camino discurre por vías verdes, lejos del tráfico, aunque las desviaciones hacia los pueblos del Perche añaden subidas inesperadas. Entre prados y aldeas de piedra, aparece una Normandía rural ligada a la sidra y la perada.
La logística marca la diferencia. Las bicicletas llevan sillitas infantiles, pero no alforjas suficientes, así que el equipaje se mueve gracias a un alquiler local y a varios anfitriones. La red Accueil Vélo también facilita la ruta: algunos alojamientos ofrecen desayuno, herramientas básicas o apoyo con las bolsas. Sin esa ayuda, el plan sería mucho más pesado.
Cada etapa mezcla placer y cansancio. Hay una noche en una cabaña de madera, una cena en un café que también funciona como tienda, un mercado en Mortagne-au-Perche y un campamento casi solitario junto al castillo de Carrouges. También hay rabietas infantiles y una tormenta que pone a prueba la tienda.
El final en Domfront, con su torre medieval y una cabaña entre dos robles, resume el viaje. No es una escapada perfecta, sino una forma cercana de recorrer el territorio. Con etapas cortas y buenos apoyos, la bicicleta permite a una familia viajar despacio sin renunciar a la aventura.
Basado en: Ellie Fazan, The Guardian
