La extrema derecha francesa propone más aire acondicionado ante las olas de calor, pero su plan sigue poco definido.
Las altas temperaturas de mayo y junio han puesto las olas de calor en el centro del debate político francés. Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional, defiende desde hace un año un gran plan para instalar aire acondicionado. Presenta la medida como una respuesta directa al malestar de la población.
Sin embargo, la propuesta sigue sin estar bien definida. El partido no ha publicado un documento completo, no ha fijado un calendario y tampoco ha reservado un presupuesto específico. Algunos responsables dicen que la medida podría entrar en 100% Rénov', un programa de préstamos sin intereses para reformas energéticas.
Ese sistema sustituiría a MaPrimeRénov', la ayuda actual para renovar viviendas. Según una versión del partido, el aire acondicionado solo se financiaría dentro de una reforma más amplia, con aislamiento. Según otra, también podría pagarse por separado. La idea, por tanto, aún no está cerrada.
La cuestión es delicada. Enfriar una vivienda puede proteger a personas vulnerables durante una ola de calor. Pero, si el edificio está mal aislado, también puede aumentar el consumo eléctrico. Por eso, la forma de aplicar la medida importa mucho.
Al mismo tiempo, el RN ha prometido recortes en políticas ambientales, incluidas ayudas a la renovación energética y fondos verdes locales. Sus adversarios ven una contradicción: el partido insiste en adaptarse al calor, pero reduce herramientas contra el cambio climático.
El debate científico tampoco está cerrado. Dirigentes del RN citan estudios para decir que el aire acondicionado apenas calienta las calles. Investigadores matizan que el efecto puede ser mayor en algunas ciudades y en calles estrechas.
Basado en: Corentin Lesueur, Le Monde
