Cientos de personas vuelven a protestar en Túnez contra el presidente y la crisis económica.
Cientos de personas volvieron a manifestarse en Túnez, la capital, para exigir la salida del presidente Kais Saied y la recuperación de la democracia. La marcha denunció el gobierno de un solo hombre y el riesgo de una deriva autoritaria. Los participantes también pidieron la liberación de opositores, activistas y periodistas encarcelados.
La movilización de agosto sigue a la protesta del 25 de julio, una fecha cargada de significado político. Ese día recuerda la decisión con la que Saied destituyó al gobierno y suspendió el Parlamento en 2021. Después empezó a gobernar mediante decretos y, en 2022, disolvió la cámara. Sus críticos sostienen que esas medidas redujeron los contrapesos institucionales.
El descontento político se mezcla con una situación económica cada vez más difícil. La población afronta inflación, peores servicios públicos y escasez de algunos productos básicos y medicinas. Además, el Ejecutivo ha tomado medidas de ahorro, entre ellas congelar nuevas contrataciones públicas y reducir importaciones.
En las últimas semanas hubo protestas en distintas zonas por cortes de agua y electricidad, incendios forestales y problemas ambientales. Ese malestar muestra que la frustración social va más allá de la disputa entre el presidente y la oposición. Para muchas personas, la crisis se nota en necesidades diarias.
Saied, elegido en 2019 como independiente y antiguo profesor de derecho constitucional, llegó al poder con un discurso contra la corrupción. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian una campaña contra opositores, periodistas y grupos civiles, y critican reformas que aumentaron su control sobre los tribunales.
Basado en: Al Jazeera Staff and Reuters, Al Jazeera
