Una reforma propuesta en Nicaragua quiere excluir a opositores y ampliar el mandato presidencial.
Daniel Ortega quiere aprobar una nueva reforma constitucional en Nicaragua. El cambio busca impedir que participen en futuras elecciones los opositores a los que el gobierno llama “traidores” o personas que preparan un golpe. La propuesta también plantea que el mandato presidencial dure siete años y pueda renovarse.
El presidente del Congreso, Gustavo Porras, adelantó algunos puntos de la reforma, aunque ofreció pocos detalles. Según explicó, el sistema de gobierno tendría un periodo efectivo de siete años renovables. La medida se espera para septiembre. En la práctica, la vida política nicaragüense está muy controlada por Ortega.
La propuesta llega después de unas declaraciones del propio Ortega. El presidente defendió que no hubiera más elecciones si eso evitaba que la oposición llegara al gobierno. Para sus críticos, el objetivo es mantener a la familia presidencial en el poder sin un límite claro.
En 2024, otra reforma ya había cambiado las reglas. Entonces el mandato pasó de cinco a seis años, Rosario Murillo, esposa de Ortega, se convirtió en copresidenta y las elecciones quedaron aplazadas hasta finales de 2027. Estos cambios forman parte de un proceso político muy cerrado.
Ortega fue un antiguo líder rebelde marxista y participó en la caída de la dictadura de los Somoza a finales de los años setenta. Regresó a la presidencia en 2007 y su cuarto mandato consecutivo empezó en enero de 2022, tras unas elecciones muy criticadas.
Desde las protestas de abril de 2018, Nicaragua sufre una grave crisis política. La represión dejó más de 300 muertos, según grupos de derechos humanos. Estados Unidos y la Unión Europea han criticado al gobierno y lo han sancionado.
Basado en: Al Jazeera Staff and Reuters, Al Jazeera
