La famosa ola urbana de Múnich vuelve a estar abierta con nuevas normas de seguridad.
La reapertura de la Eisbachwelle devuelve a Múnich una de sus escenas urbanas más singulares: surfistas por turnos en una ola fija, en un canal junto al Englischer Garten. La imagen resulta improbable en una ciudad sin costa, pero esa contradicción ha convertido al Eisbach en un emblema local.
El cierre no fue un simple paréntesis administrativo. En abril de 2025, una joven surfista murió cuando su leash quedó enganchado y la dejó atrapada bajo el agua. La investigación no aclaró del todo lo ocurrido y, durante una limpieza del cauce, la ola desapareció. La pérdida abrió un periodo de tensión, con debates e intentos no autorizados de reconstruirla, hasta que el surf quedó prohibido.
En mayo de 2026, el alcalde Dominik Krause anunció que la ola volvía a estar disponible. La explicación oficial fue que los sedimentos naturales habían creado una forma estable. Para muchos muniqueses, la decisión cerró una etapa incómoda: faltaba una pieza visible de la ciudad.
La relación de Múnich con esta ola viene de lejos. Los primeros intentos de surf se remontan a los años setenta, aunque la práctica no fue legal hasta 2010. Con el tiempo, un fenómeno irregular se consolidó y logró atraer atención internacional.
La reapertura, sin embargo, incluye límites. Hay horarios reducidos, sistemas de liberación rápida y prohibición de surfear solo. Para quien visita la ciudad, la recomendación sensata es mirar. La zona permite enlazar la experiencia con el parque, el Haus der Kunst y cafés de Lehel.
Basado en: Kate Mann, AFAR
