La película de bajo presupuesto crece en cines y se convierte en uno de los éxitos más rentables del año.
Obsession ha roto una regla habitual del cine de terror: no solo resistió tras su estreno, sino que aumentó su recaudación. La película, producida por menos de un millón de dólares, acumula 58,5 millones en Norteamérica y 74 millones a nivel mundial, una proporción que la coloca entre los grandes éxitos rentables de 2026.
En su segundo fin de semana ingresó 22 millones de dólares en 2.655 salas norteamericanas, y la estimación con el festivo del Memorial Day alcanzó los 28,2 millones. Esa subida fue un 30% superior a los 17,2 millones de su debut, algo muy poco frecuente en un lanzamiento amplio y aún más raro dentro del terror, donde las caídas suelen ser fuertes.
La película, dirigida por Curry Barker, parte de una premisa sencilla y siniestra: Bear, un romántico sin suerte, hace un pacto para ganarse el corazón de Nikki. Blumhouse-Atomic Monster la produjo y Focus Features apostó por un estreno nacional en unas 2.000 salas, sin depender de Imax ni de otros formatos caros para impulsar las ventas.
El buen rendimiento se explica por varios factores. Las notas del público y la crítica son sólidas: A- en CinemaScore y 94% en Rotten Tomatoes. Además, el 75% de la audiencia tenía entre 18 y 25 años, un grupo que está renovando el mercado del terror original. La promoción también creó conversación, con vallas crípticas en Los Ángeles y Nueva York y un falso producto mágico, One Wish Willows, que se agotó en horas.
Basado en: Rebecca Rubin, Variety Australia
