El reconocimiento internacional puede atraer más viajeros, pero también exige proteger mejor la montaña.
El Monte Olimpo ha entrado por fin en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La decisión reconoce su doble valor: es un símbolo cultural de Grecia y, al mismo tiempo, un espacio natural muy rico. Es la montaña más alta del país y muchas personas la conocen por la mitología, porque se decía que era la casa de los antiguos dioses griegos.
La candidatura salió adelante después de doce años de trabajo y fue aceptada como sitio mixto. Eso significa que la protección no se centra solo en historias, paisajes o tradiciones. También tiene en cuenta la biodiversidad. En la zona hay especies raras y amenazadas, favorecidas por los cambios de altura, clima y vegetación, además de la cercanía al mar. Para quien visita el lugar, todo ese conjunto explica por qué el Olimpo es distinto.
El reconocimiento puede aumentar el interés turístico y dar oportunidades a las comunidades cercanas. Pero también trae riesgos. El Olimpo ya recibe unas 500.000 visitas al año, muchas de personas que hacen una parada breve y se concentran en pocos puntos.
Por eso se prepara un plan de gestión para las próximas dos o tres décadas. Incluye arreglar y ampliar senderos, mejorar instalaciones, estudiar cuántos visitantes puede soportar la zona y formar mejor a los guías. También se plantea una entrada de entre dos y cinco euros. El objetivo es ordenar las visitas antes de que la presión sea mayor.
Basado en: Tasmin Lockwood, Skift
