El Senado mexicano aprobó una reforma que podría anular elecciones por injerencia extranjera.
El Senado mexicano aprobó una reforma constitucional que incorpora la injerencia extranjera como motivo para anular una elección. La iniciativa, impulsada por Claudia Sheinbaum, busca reforzar que las decisiones electorales corresponden solo a los ciudadanos mexicanos.
La medida define esa injerencia de forma amplia: financiación ilícita, propaganda, desinformación organizada, manipulación digital e intervención de gobiernos o agencias de otros países. El tribunal electoral podría invalidar resultados si detecta una influencia exterior.
El gobierno presenta la reforma como una defensa de la soberanía nacional. El contexto es tenso. México ha recibido más presión de Estados Unidos en seguridad, mientras Donald Trump ha amenazado con intervenir contra los carteles. Además, la justicia estadounidense acusó a funcionarios de Sinaloa, incluido Rubén Rocha Moya, de vínculos con el narcotráfico.
Para la oposición, el problema está en la ambigüedad. Sus críticos sostienen que casi cualquier declaración externa, informe internacional o campaña digital podría presentarse como una influencia indebida. También cuestionan la independencia del tribunal electoral, ahora cercano a Morena.
La reforma ya pasó por la Cámara de Diputados y por el Senado. Todavía necesita la ratificación de la mayoría de los 32 estados, pero Morena controla 24 congresos estatales. El debate crece porque México celebrará elecciones intermedias el próximo año.
Basado en: Oscar Lopez, The Guardian
