La NASA explicó que el objeto natural se rompió en la atmósfera con una energía equivalente a unas 300 toneladas de TNT.
Un meteorito se desintegró el sábado sobre el nordeste de Estados Unidos y generó una serie de estruendos que sorprendieron a residentes de Nueva Inglaterra. La NASA situó la ruptura poco después de las 14.00, hora local, en el área comprendida entre el nordeste de Massachusetts y el sudeste de Nuevo Hampshire.
Los testimonios en redes sociales describieron golpes secos, vibraciones y viviendas que parecieron sacudirse unos instantes. La explicación física es una liberación brusca de energía en altura, capaz de producir ondas sonoras que viajan hasta el suelo y se perciben como detonaciones.
La agencia espacial precisó que no había indicios de basura orbital, satélites en reentrada ni relación con una lluvia de meteoros activa. El objeto era natural: una roca espacial que, al penetrar en la atmósfera a enorme velocidad, se calentó, perdió estabilidad y acabó fragmentándose.
Según los datos comunicados, el meteorito avanzaba a unas 75.000 millas por hora, más de 120.000 kilómetros por hora, cuando se rompió a unas 40 millas de altitud, cerca de 64 kilómetros. La energía liberada se calculó en el equivalente aproximado a 300 toneladas de TNT.
Aunque no se notificaron daños relevantes, el episodio ilustra la diferencia entre un fenómeno astronómico común y su impacto social cuando ocurre sobre zonas habitadas. La mayoría de estas bolas de fuego desaparece antes de tocar la superficie, pero su brillo, su sonido y la incertidumbre inicial bastan para activar la atención pública.
Basado en: Agence France-Presse, The Guardian
