Jean-Luc Mélenchon presentó en Saint-Denis su mensaje para las presidenciales francesas de 2027.
Jean-Luc Mélenchon inauguró su campaña presidencial de 2027 con un mitin en Saint-Denis, territorio simbólico para la izquierda francesa. En la plaza Victor-Hugo, al norte de París, La Francia Insumisa exhibió músculo militante: habló de 26.000 personas.
El veterano dirigente, candidato al Elíseo por cuarta vez, trató de modular su registro. Menos bronco que en otras ocasiones, buscó un tono más institucional y presentó su candidatura como una herramienta de reunión. La escena combinó banderas, camisetas con el lema «Mélenchon 27» y la presencia de escritores como Annie Ernaux y Eric Vuillard.
El eje discursivo fue la «nueva Francia», una fórmula controvertida que Mélenchon intentó precisar. La vinculó a cambios demográficos, familiares, laborales y culturales: desde las relaciones de género hasta una población en la que uno de cada tres franceses desciende de la inmigración.
La confrontación con Agrupación Nacional ocupó un lugar central. Mélenchon acusó a la extrema derecha de supremacismo y sostuvo que Francia no es racista ni fascista. Después volvió a sus propuestas clásicas: salario mínimo de 1.700 euros, derogación de la reforma de pensiones de 2023, jubilación a los 60 años y límites a grandes grupos mediáticos.
El mitin también dejó a la vista la fragilidad de su apuesta. Aunque La Francia Insumisa tiende la mano a ecologistas y comunistas, sus líderes mantienen agendas propias. Mélenchon quiere imponer la idea de que solo él puede llegar a la segunda vuelta.
Basado en: Sandrine Cassini y Robin Richardot, Le Monde
