Sudáfrica ofrece playas muy diferentes, desde olas para surfistas hasta lagunas tranquilas para familias.
La costa de Sudáfrica supera los 2850 kilómetros y cambia mucho de oeste a este. El Atlántico suele ser más frio y ventoso, mientras que el Indico ofrece aguas más calidas. Por eso un viaje de playa puede incluir surf, paseos, banos tranquilos, observacion de aves o simples tardes al sol.
Jeffrey's Bay, en la Sunshine Coast, es uno de los nombres importantes para los surfistas. En Dolphin Beach se encuentran olas muy conocidas, como Supertubes. Los meses de junio a septiembre son mejores para quienes ya tienen nivel, aunque hay clases para principiantes durante el año. En temporada alta también hay socorristas, algo útil para familias.
En el área de Ciudad del Cabo aparecen contrastes claros. Muizenberg, a unos 28 kilómetros al sur, tiene casetas de colores, arena amplia y una entrada suave al mar; por eso funciona bien con niños y nuevos surfistas. Blouberg, al norte, atrae a kitesurfistas y windsurfistas, y permite ver la Montaña de la Mesa al otro lado de la bahía.
Durban concentra energía en la Golden Mile, un paseo costero con zonas de juego, comida, alquileres y escuelas de surf. Más al oeste, Langebaan y Kraalbaai ofrecen lagunas calmadas, puestas de sol y agua poco profunda. Para una escena más urbana, Clifton 4th Beach y Camps Bay combinan arena blanca, restaurantes cercanos y montanas como fondo.
Basado en: Lonely Planet Editors, Barbara Noe Kennedy, Lonely Planet
