La costa de India ofrece playas tranquilas, zonas de surf, templos y lugares para bucear.
India suma unos 7500 kilómetros de costa tropical, y sus playas forman un mapa mucho más variado de lo que sugiere una postal. Algunas invitan al descanso; otras están unidas al yoga, al surf, a los templos, a la pesca o al buceo. Goa y Kerala concentran buena parte de la fama, aunque no agotan las opciones del litoral.
En Karnataka, Gokarna se ha convertido en una alternativa pausada a destinos más concurridos. Sus playas aparecen entre colinas, palmeras y rocas, con alojamientos sencillos, clases de yoga y senderos hacia calas sin carretera. La zona permite pasar de un pueblo espiritual a un baño tranquilo sin cambiar de ritmo.
Goa ofrece contrastes claros. En el sur, Palolem, Patnem y Agonda favorecen estancias lentas, con aguas más calmadas y un ambiente familiar. En el norte, Anjuna, Arambol, Mandrem, Vagator, Calangute y Baga mantienen mercados, música y vida nocturna. Conviene elegir bien, porque la experiencia puede ser muy distinta.
Kerala aporta una lectura más cultural de la playa. Thottada y Bekal, en la costa de Malabar, conservan alojamientos familiares y un fuerte del siglo XVII. Varkala combina acantilados rojizos, peregrinación, surf y restaurantes sobre la arena. Kovalam añade faro y retiros ayurvédicos, mientras Marari recuerda que incluso una región famosa por sus canales tiene costa propia.
El recorrido continúa en Tamil Nadu, donde Kovalam y Mamallapuram mezclan surf y patrimonio. Havelock, en las Andamán, destaca por playas blancas, bosques y buceo, aunque llegar exige vuelo y ferry. En otras costas aparecen fuertes, festivales, pesca o certificación ambiental. En todas pesan también la seguridad, las corrientes y la contaminación por plástico.
Basado en: Isabella Noble, Lonely Planet
