El equipo busca reducir residuos e impacto ambiental dentro y fuera de la pista.
McLaren Racing ha situado la sostenibilidad en el centro de su estrategia de 2025 con una propuesta que va más allá de reducir consumos puntuales. El equipo plantea cambios en sus campeonatos, en Woking, en los circuitos y en proyectos que trasladan métodos del automovilismo a otros ámbitos.
El eje del plan es una hoja de ruta hacia un coche de F1 circular, todavía como objetivo de futuro. La circularidad obliga a revisar el monoplaza desde su concepción: materiales, fabricación, vida útil y reutilización de piezas. McLaren pretende rebajar residuos e impacto sin ignorar las normas futuras ni la viabilidad técnica.
Esa lógica de eficiencia aparece también en OSCAR, una máquina semiautomática creada con la Great Barrier Reef Foundation para sembrar coral. Al sustituir parte del montaje manual por robótica, preparar unidades reproductivas pasa de hasta 90 segundos a unos 10. La capacidad anual podría crecer de 100.000 soportes a más de un millón.
El balance incorpora otros indicadores: menos emisiones mediante certificados de combustible de aviación sostenible, casi un 15% menos de residuos y presencia entre las 75 empresas más sostenibles según Sustainability Magazine.
La dimensión social completa el cuadro. En 2025, McLaren sumó a Ella Lloyd, Ella Stevens y Ella Hakkinen a su programa de pilotos. Además, el 44,8% de las nuevas contrataciones procedió de grupos poco representados, como mujeres, minorías étnicas, personas LGBTQ+ y personas neurodivergentes o con discapacidad.
Basado en: Formula 1
