Francia y España critican una propuesta europea para enviar fuera de la UE a algunos solicitantes de asilo rechazados.
Francia y España se han situado en contra de una propuesta migratoria que gana terreno en la Unión Europea: crear centros de retorno fuera del bloque para personas cuya solicitud de asilo haya sido denegada. Emmanuel Macron y Pedro Sánchez consideran que esa vía sería poco eficaz y difícil de defender desde los valores europeos.
La discusión tomó fuerza durante una cumbre en la que 19 dirigentes apoyaron una declaración sobre la nueva legislación europea de retornos. Dinamarca e Italia impulsan acuerdos con países terceros cuanto antes. La norma renovada permite una política más estricta y abre la puerta a medidas muy controvertidas.
Macron quiso distinguir entre dos cuestiones. Francia sí quiere mejorar las devoluciones y responder con más firmeza a las llegadas irregulares. Lo que rechaza es trasladar a personas a lugares lejanos donde nunca han estado. Según explicó, no conoce ningún centro de retorno en un tercer país que haya demostrado funcionar.
El presidente francés también se opuso a que se usen fondos europeos para construir esas instalaciones. A su juicio, la UE perdería credibilidad si promete cooperación e inversión mientras financia centros destinados a recibir migrantes rechazados.
Sánchez coincidió con esa crítica y describió los centros como una respuesta inútil a la migración irregular. Para el presidente español, la medida malgastaría recursos y enviaría una señal equivocada a los países de origen y tránsito.
La propuesta abre una división clara. Una parte de la UE busca fórmulas externas para aumentar los retornos. Francia y España piden eficacia, pero sin convertir la cooperación con otros países en una herramienta de expulsión.
Basado en: Jorge Liboreiro & Vincenzo Genovese, Euronews
