El presidente taiwanés pide estabilidad y rechaza que potencias externas decidan el futuro de la isla.
El presidente de Taiwán, William Lai Ching-te, habló en Taipei en el segundo año de su llegada al cargo. Dijo que el futuro de la isla debe estar en manos de sus 23 millones de habitantes. Según Lai, no deben decidirlo países de fuera.
Taiwán está cerca de China, separada por el estrecho de Taiwán. Este mar mide unos 180 kilómetros. China considera la isla parte de su territorio, pero Taiwán tiene su propio gobierno. Lai dijo que quiere paz y estabilidad en esa zona.
El presidente también dijo que está dispuesto a hablar con Pekín. China cortó las comunicaciones oficiales con Taipei en 2016. Lai pidió contactos ordenados, con igualdad y respeto. China respondió con críticas. Una portavoz china dijo que Lai fomenta la separación de Taiwán y crea tensión.
Lai tiene problemas dentro y fuera de Taiwán. El Parlamento, controlado por la oposición, redujo un plan especial de defensa de 40.000 a 25.000 millones de dólares. También hubo un intento de destituirle por una disputa fiscal, pero no salió adelante.
Una encuesta de TVBS le da un apoyo del 38 por ciento, más que el 32 por ciento de su primer año. China ha hecho cinco ejercicios militares cerca de Taiwán desde mayo de 2024. Además, Lai ha visto dudas en Estados Unidos, aliado no oficial de Taiwán, y dificultades para viajar a Esuatini por presiones atribuidas a China.
Basado en: Erin Hale, Al Jazeera
