La banda australiana anuncia Alien Metal, un disco marcado por sintetizadores modulares y ritmos de club.
King Gizzard & the Lizard Wizard ha anunciado "Alien Metal", un álbum previsto para más tarde este verano y planteado como su incursión más directa en la electrónica de baile. La espera resulta llamativa dentro de su ritmo habitual: han pasado trece meses desde su anterior LP de estudio, un intervalo largo para un grupo de productividad casi constante.
El primer adelanto, "Level 5", funciona como carta de presentación de esa mutación. La canción apunta hacia una materia más sintética y orientada al club, mientras que el vídeo dirigido por Hayden Somerville imagina una intervención electrónica sobre un paciente indefenso. Sin convertir la imagen en explicación, el clip sitúa el cambio sonoro en un territorio de laboratorio, control y extrañeza.
El anuncio llega ligado a una serie de conciertos en Nueva York. En agosto de 2026, el sexteto de Melbourne ocupará durante tres noches el Forest Hills Stadium; la última cita se anuncia como un rave show. Después, la banda llevará ese formato a Under the K Bridge Park, en Brooklyn. Todo ello presenta "Alien Metal" no solo como un experimento de estudio, sino como una música preparada para probarse ante una multitud.
La pieza técnica que articula el proyecto es Nathan, el gran sintetizador modular que los seis miembros manipulan en directo. Para Stu Mackenzie, trabajar con esa máquina supuso desmontar hábitos: cada módulo cumple una función mínima y obliga a reconstruir el sonido desde sus componentes básicos. Joey Walker, con trayectoria previa en la música electrónica, aportó conocimiento del género. "Alien Metal" nace así de una tensión fértil entre aprendizaje, obsesión tecnológica y deseo de transformación.
Basado en: Jazz Monroe, Pitchfork
