La victoria del partido oficialista llega tras una reforma constitucional que cambia el Parlamento.
Las elecciones legislativas anticipadas en Kazajistán consolidaron el predominio presidencial. Según tres sondeos a pie de urna emitidos por la televisión estatal, Adilet, la formación afín a Kasim-Yomart Tokáyev, obtuvo entre el 70% y el 72% de los votos.
Varios partidos menores leales al jefe del Estado podían entrar en el nuevo Parlamento. La cámara se perfila así como un espacio muy cercano al poder ejecutivo.
La cita fue consecuencia de la reforma constitucional aprobada en marzo, que eliminó el Senado y creó una cámara única de 145 escaños llamada Kurultai. Para las autoridades, el cambio moderniza las instituciones.
Para sus críticos, en cambio, la reforma hace el sistema aún más dependiente de la presidencia. El debate no trata solo del diseño institucional, sino de quién conserva el margen de decisión.
El pluralismo tuvo límites estrechos. Las autoridades permitieron competir a siete partidos aprobados por el Estado, pero las fuerzas opositoras reales quedaron vetadas. La victoria oficialista debe leerse junto a esas reglas.
Tokáyev gobierna desde 2019, cuando tomó el relevo de Nursultán Nazarbáyev, dirigente durante tres décadas. Aunque asegura que no planea prolongar su mandato, la nueva Constitución reinició los límites presidenciales y le abre la posibilidad de concurrir en 2029 a otro periodo de siete años.
La estabilidad que busca el Gobierno convive con presiones claras. La inflación ronda el 10,2%, los impuestos han aumentado y sigue vivo el recuerdo de las protestas de enero de 2022, con 238 muertos. A ello se suma el deterioro de la libertad de prensa. En política exterior, el país equilibra vínculos con Rusia, Occidente, China y la Unión Europea.
Basado en: Zac Crellin, Jon Shelton, Deutsche Welle
