La primera jornada mostró problemas, menos público y también momentos de emoción deportiva.
Los Commonwealth Games de 2026 empezaron en Glasgow con una premisa incómoda: son unos Juegos de emergencia, más compactos y con menos brillo exterior. La ciudad tomó el relevo tras la retirada de Victoria en 2023 y no pudo construir una villa de atletas. La consecuencia se nota en hoteles llenos, precios elevados y menos público internacional.
El primer día, sin embargo, dejó escenas con carácter. En la piscina de Tollcross, una cuerda defectuosa retrasó una serie de los 100 metros braza mientras Adam Peaty esperaba. Tras varios intentos fallidos, un voluntario se quitó la camiseta, se lanzó al agua sin gafas y resolvió el problema. Peaty, doble campeón olímpico, ganó luego su eliminatoria con autoridad.
La primera medalla de oro tuvo otro desenlace peculiar. Mark Swan, representante inglés en parapowerlifting, levantó 222 kilos, más de tres veces su propio peso, y superó al nigeriano Roland Ezuruike por una diferencia casi imperceptible. Los jueces aclararon después que el título se había decidido en el segundo decimal.
También hubo espacio para figuras alejadas del foco habitual. Diza Mphotho, jugador de bolos de Botsuana, cayó ante Jason Greenslade, de Guernsey, pero se ganó al público con su estilo pausado y su sombrero tipo bucket hat. En su país, los bolos tienen pocos clubes.
Glasgow no transmite la misma sensación de ciudad tomada por el deporte que en 2014, y algunos pabellones muestran huecos. Aun así, dentro de las sedes se escucha apoyo, música y una energía cálida. Australia ganó a Nueva Zelanda en baloncesto 3x3 por 21-15.
Basado en: Sean Ingle, The Guardian
