Algunos activistas conservadores jóvenes critican a Trump y piden un Partido Republicano más radical.
La coalición que devolvió a Donald Trump al poder en 2024 tuvo en los hombres jóvenes uno de sus movimientos electorales más llamativos. En los campus, muchos activistas conservadores apoyaron su candidatura como una promesa de ruptura: menos guerras, más control migratorio y distancia frente a Washington.
Esa expectativa se ha agrietado. Parte de ese entorno cree ahora que Trump se parece demasiado al sistema que decía combatir. La guerra con Irán ha cristalizado la decepción: para quienes entendían "America First" como repliegue exterior, el ataque rompió el compromiso de no abrir nuevos frentes.
Las encuestas reflejan una fractura generacional dentro del partido. Los republicanos jóvenes son mucho menos favorables a la gestión del conflicto que los votantes mayores. La diferencia no apunta a una fuga hacia los demócratas, sino a una presión desde la derecha del propio trumpismo.
La inmigración alimenta una crítica parecida. Trump prometió deportaciones masivas, pero algunos dirigentes estudiantiles consideran que la Administración se ha quedado por debajo de sus metas. En ese marco, piden más expulsiones y una política exterior con menos intervenciones.
El descontento abre espacio a referentes más extremos. En algunos círculos circulan figuras vinculadas al nacionalismo blanco, al antisemitismo y a una visión cristiana de la política, junto con demandas de prohibición total del aborto. Varios activistas reconocen su influencia, aunque no las respalden sin matices.
El equipo de Trump intenta sostener el vínculo con esta generación. Sin embargo, el riesgo no es solo perder entusiasmo. Una parte de la derecha joven quiere ir más lejos que Trump.
Basado en: Charlie Sabgir, The Atlantic
