Bellingham y Kane dieron a Inglaterra una victoria importante, aunque con dudas en el juego.
Inglaterra cerró la fase de grupos del Mundial de 2026 con un 2-0 ante Panamá y el primer puesto del grupo L. Fue un desenlace valioso, aunque menos rotundo de lo que puede sugerir el marcador. Tras el empate frente a Ghana, Thomas Tuchel necesitaba una respuesta reconocible de su equipo; la obtuvo en la clasificación, no siempre en el juego.
Panamá, ya sin opciones de avanzar, compitió con una seriedad que incomodó a Inglaterra durante buena parte de la primera mitad. Su defensa de cinco no fue una simple renuncia al ataque: eligió bien cuándo salir y encontró huecos a la espalda de los laterales. En una de esas acciones, José Luis Rodríguez exigió una buena parada de Jordan Pickford. Inglaterra tuvo posesión, pero le faltaron velocidad y claridad.
La influencia de Jude Bellingham cambió el partido tras el descanso. El centrocampista se impuso en un córner lanzado por Bukayo Saka y envió la pelota a la red con un remate bajo. El gol liberó a Inglaterra de parte de la tensión, aunque no borró sus dudas tácticas. El equipo seguía dejando espacios y necesitaba aciertos individuales para abrir caminos.
Bellingham fabricó también el segundo gol con una arrancada por la izquierda y un centro que Harry Kane cabeceó a la portería. Para el capitán fue un tanto histórico: el undécimo en Mundiales, uno más que Gary Lineker. Panamá se despidió sin puntos, pero con una actuación digna y competitiva. Inglaterra llega a las eliminatorias como primera de grupo y se enfrentará en Atlanta a la República Democrática del Congo.
Basado en: David Hytner, The Guardian
