El nuevo gobierno húngaro quiere impedir mandatos largos en el poder.
El gobierno húngaro de Peter Magyar ha presentado una enmienda constitucional para limitar a ocho años el tiempo que una persona puede ejercer como primer ministro. La propuesta computaría los periodos no consecutivos y se aplicaría a todos los mandatos desde la democratización del país en 1990.
Aunque se formula como una regla general, su principal efecto político sería bloquear un eventual regreso de Viktor Orbán. El ex líder de Fidesz ocupó la jefatura del gobierno en cinco mandatos desde 1998 y sumó cerca de dos décadas en el poder. Bajo la nueva redacción, esa trayectoria excedería el máximo permitido y le impediría ser elegido de nuevo para el cargo.
Magyar había convertido los límites de mandato en una de sus promesas de campaña, dentro de un programa orientado a recomponer los controles institucionales y restaurar el Estado de derecho. Su partido, Tisza, llegó al poder con una amplia victoria electoral y presenta la enmienda como el primer paso para desmontar una arquitectura constitucional que Fidesz reescribió y modificó repetidamente durante la etapa anterior.
El alcance real de la reforma dependerá de su tramitación parlamentaria y de la capacidad del gobierno para afrontar problemas profundos: servicios públicos deteriorados, una economía sin dinamismo y cargos afines a Fidesz en el Estado, los medios y la judicatura. La salvaguarda tampoco es absoluta: una futura mayoría de dos tercios podría volver a alterar la Constitución.
Basado en: Ashifa Kassam, The Guardian
