El grupo palestino defiende que solo la policía lleve armas visibles si una comisión nacional gobierna Gaza.
Hamás rechaza entregar sus armas en la fase actual, aunque acepta que desaparezcan de la vida pública si una comisión nacional palestina asume la administración de Gaza. Husam Badran, miembro de su buró político, plantea que, bajo ese gobierno, solo la policía oficial pueda portar armas visibles. El destino del arsenal, insiste el grupo, tendría que resolverse en una negociación interna palestina.
La posición llega antes de una ronda en El Cairo con ocho facciones palestinas, convocada para fijar una postura común ante la tregua de octubre de 2025, impulsada por Estados Unidos. Hamás retrasó brevemente su asistencia tras exigir el cese de asesinatos israelíes contra mandos militares.
El bloqueo gira en torno a una secuencia delicada: Israel y varios mediadores condicionan la siguiente fase al desarme, mientras las facciones palestinas reclaman antes la retirada israelí y el cumplimiento de compromisos humanitarios. La hoja de ruta de Nickolay Mladenov propone una retirada gradual de armas, bajo control palestino y con verificación, junto a un repliegue israelí y una fuerza internacional de estabilización.
Sobre el terreno, la confianza es escasa. Entran entre 150 y 250 camiones de ayuda al día, lejos de los 600 previstos, y las infraestructuras siguen dañadas. La comisión nacional no acepta operar tras la Línea Amarilla ni cooperar con milicias apoyadas por Israel. Mientras continúan las violaciones de la tregua, el coste humano aumenta y la reconstrucción queda en suspenso.
Basado en: Mohammad Mansour, Al Jazeera
