Un prototipo creado en un entorno aislado muestra nuevos riesgos para la ciberseguridad.
Investigadores han construido un prototipo de gusano informático con inteligencia artificial que puede atacar y propagarse entre dispositivos de una red. La demostración apunta a un cambio: las amenazas autónomas con IA dejan de ser una hipótesis lejana.
El programa fue creado en un entorno virtual aislado, de modo que no puede infectar equipos reales. Esa limitación es esencial, pero no reduce su valor. El objetivo fue mostrar cómo un malware podría usar modelos accesibles para reconocer casos y ajustar su conducta.
El equipo no empleó modelos propietarios de compañías como OpenAI o Anthropic. Utilizó un modelo no identificado, disponible gratis en Internet. Esa elección subraya un problema: aunque las grandes plataformas incorporen barreras, hay herramientas que pueden adaptarse con fines dañinos.
Los gusanos anteriores solían ejecutar instrucciones definidas por sus creadores. Con IA, un programa así podría aprender durante la propagación, localizar vulnerabilidades ocultas y variar sus ataques según el sistema. David Lie, profesor de la Universidad de Toronto ajeno al trabajo, lo interpreta como una advertencia para crear defensas cuanto antes.
La dependencia de redes informáticas alcanza al agua, la energía, la alimentación, las finanzas, las comunicaciones, la sanidad, la educación, el transporte y las instituciones públicas. Por eso, un ataque adaptable tendría gran impacto. La misma lógica permite usar IA para detectar fallos, priorizar parches y responder rápido.
Basado en: Jackie Flynn Mogensen, Scientific American
