Yellowstone combina géiseres, fauna salvaje y grandes paisajes, pero conviene planificar el viaje con tiempo.
Yellowstone, extendido por Wyoming, Montana e Idaho, fue reconocido en 2026 como el mejor parque nacional de Estados Unidos en los World’s Best Awards de Travel + Leisure, tras ocupar también el primer puesto en 2025. Su interés va mucho más allá de Old Faithful: reúne fenómenos geotermales, cascadas, valles amplios y fauna salvaje.
Precisamente por esa diversidad, improvisar puede restar mucho al viaje. No se exige reserva previa para acceder en coche, pero sí hay tarifas de entrada y, si se entra por el sur, Grand Teton supone un pago independiente. El alojamiento y las parcelas de acampada se reservan con antelación.
La escala del parque obliga a escoger. Yellowstone cuenta con cinco entradas y grandes distancias internas, de modo que el coche resulta casi imprescindible salvo en viajes guiados. Para estancias breves, conviene separar el circuito inferior, dominado por zonas termales, del circuito superior, más favorable para observar fauna.
La temporada más accesible suele ir de mediados de abril a finales de octubre, con más carreteras abiertas y buenas condiciones para caminar. Mayo, junio y el periodo posterior al Día del Trabajo ayudan a evitar parte de la presión turística. En invierno hay más calma, pero el interior se alcanza sobre todo en motonieve o snowcoach.
Entre las paradas representativas figuran Grand Prismatic Spring, Lower Geyser Basin y Lower Yellowstone Falls, en el Gran Cañón de Yellowstone. La fauna exige otros ritmos: Lamar Valley destaca en primavera, Hayden Valley reúne bisontes en verano y septiembre trae la berrea de los alces. Yellowstone se entiende mejor al bajar del coche.
Basado en: Carrie Dennis, Travel + Leisure
